Moyano, en baja: gana opositores y pierde aliados
No logró aval para protestar con la CTA; desafío de los industriales.
A
las derrotas sindicales se les suma ahora la fuga de aliados. Cuando
faltan cuatro meses para que se resuelva su futuro en la CGT, a Hugo Moyano se lo ve cada vez más aislado y debilitado .
La Nación.-
Inesperadamente, su tropa más incondicional se diferenció
al oponerse a protestar contra el Gobierno en una marcha organizada por
el sector opositor de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) , que conduce Pablo Micheli.
Surgió como un desafío, también, la iniciativa de los
gremios industriales de crear una confederación que canalice los
reclamos pendientes de ese sector. En más de una ocasión los
sindicalistas de la industria han criticado el liderazgo de Moyano al
frente de la CGT porque consideran que privilegia las demandas de los
gremios vinculados con los servicios.
A 22 días de enviarle una carta a la Presidenta con un
rosario de pedidos, Moyano todavía no recibió respuesta. Con los puentes
de diálogo minados y cada vez más distanciado de la Casa Rosada, el
jefe de los camioneros retomaría sus reclamos pasado mañana, cuando
encabece un acto en el salón Felipe Vallese de la central obrera para
conmemorar los derechos laborales proclamados por Juan Domingo Perón en
1947.
Moyano tal vez no anuncie nada revelador. Pero insistirá
en las exigencias gremiales que no tuvieron aún resolución por parte del
Gobierno: elevar el umbral del mínimo no imponible del impuesto a las
ganancias; la universalización de las asignaciones familiares y el
pedido para activar un mecanismo de pago por la millonaria deuda que el
Estado mantiene con las obras sociales sindicales. No sería disparatado
si el líder de la CGT vuelve a la carga en contra de la política oficial
de supervisar las paritarias y le destina alguna crítica al aumento
salarial del ciento por ciento que se adjudicaron los legisladores
nacionales.
Puertas adentro de la CGT, Moyano jamás puso en debate en
el consejo directivo la posibilidad de movilizarse junto con la CTA de
Pablo Micheli. Lo consultó en voz alta únicamente entre un puñado de
aliados, pero sin ánimo de empujarlos a la calle y de sumarlos a la
medida impulsada por la otra central obrera. Por eso, en el entorno del
camionero, no cayó bien que haya sido Omar Viviani el primero en
rechazar la invitación de Micheli. Recientemente, se sumaron a la
postura del taxista los dos habituales voceros moyanistas: Omar Plaini y
Juan Carlos Schimd.
"No es casualidad que se bajen. Moyano no abrió la boca
públicamente, pero por teléfono me dijo que hay que frenar el ajuste en
conjunto, como pasa con otras centrales en el mundo. Están como locos a
la espera de una señal del Gobierno que nunca va a llegar", expresó
Micheli a LA NACION.
A pesar de algunas coincidencias en cuanto a los reclamos
salariales, Moyano y Micheli mantienen diferencias ideológicas y
sindicales que no se extinguirán de un día para el otro. "Los dirigentes
de la CGT son más de centro, de centroderecha tal vez. Nosotros somos
más de izquierda, progresistas diría. Ellos creen en el unicato, en las
corporaciones y en el sindicalismo como negocio", distinguió Micheli,
algo molesto porque su propuesta de movilizarse el 14 de marzo no
encontró eco entre los muchachos de la CGT.
"Micheli quiere subir a Moyano a un ring que no es el nuestro", explicó Schmid.
El surgimiento de una confederación de gremios
industriales aparece como una real amenaza para Moyano. Sobre todo
porque empujan esta iniciativa el mecánico Ricardo Pignanelli y el
metalúrgico Antonio Caló, dos dirigentes que cuentan con el respaldo de
la Casa Rosada para desbancar al camionero del sillón de mando de la
CGT.
Otras fugas
Resultó curioso que fuera el textil Jorge Lobais el
vocero para difundir el plan de los sindicatos industriales. Lobais se
jacta de ser moyanista y fue él quien defendió en más de una oportunidad
al camionero de las críticas kirchneristas. Anteayer, Lobais admitió
que están avanzadas las charlas con Caló y Pignanelli para crear la
confederación de gremios industriales. También habrían recibido una
buena señal desde el empresariado: la Unión Industrial Argentina
preferiría negociar directamente con los gremios del sector antes que
hacerlo con Moyano de por medio.
No es nuevo lo de la unión de los sindicatos de acuerdo a
la actividad. Moyano lo hizo cuando reunió a los gremios del transporte
bajo las siglas de la CATT, liderada hoy por Viviani. Hasta en este
sector el camionero sufrió desplantes. Un dirigente portuario analiza su
alineamiento mientras que los ferroviarios avanzaron en la conformación
de una federación propia, en la que podría estar Omar Maturano a la
cabeza.
En un contexto de lealtades frágiles, Moyano hace cuentas
para definir su estrategia rumbo a julio, cuando la CGT renueve sus
autoridades. Por el momento, el camionero es víctima de las fracturas
internas: por un lado están los independientes y "los Gordos"
(representantes de los grandes gremios), que impulsan un cambio y, por
el otro, están los moyanistas, que desean retener el poder a pesar de
las últimas derrotas.
- Rechazo a la CTA. A pesar de tener reclamos
comunes, el dirigente moyanista se opuso a movilizarse en contra del
Gobierno junto con la central obrera que lidera Pablo Micheli.
- Debate la sucesión. El líder de los
taxistas organizó una reunión para debatir la posible salida de Moyano
de la CGT. Invitó al metalúrgico Caló, uno de los candidatos a
reemplazar al camionero. Viviani también rechazó la invitación de la
CTA.
Cortocircuitos en el entorno moyanista
En público El taxista fue el primero en rechazar la protesta de la CTA. También ventiló divisiones internas en el corazón de la CGT.
En privado
Fue anfitrión de un encuentro con gremialistas opositores para debatir la sucesión de Moyano en la CGT. Invitó a Caló.
En público Rechazó la marcha de protesta de la CTA e insinuó que Micheli quiere hacer confrontar a Moyano el Gobierno.
En privado
Su alineamiento con Moyano es incondicional. Reconoce que será difícil reformar los mecanismos de voto en la CGT.
En público "No quiero caminar con quien me une el espanto", dijo sobre la marcha de la CTA. Intenta tender puentes con el Gobierno.
En privado
Se mantendrá fiel a Moyano, más allá de lo que suceda en la CGT. Reconoce que no es el mejor momento del líder camionero.
En público Impulsa la unión de gremios industriales, con Caló y Pignanelli a la cabeza. Sin embargo, se jacta de ser moyanista.
En privado
Desea quedar bien parado en caso que Moyano no siga en la CGT. Prevé alinearse con Caló y Pignanelli, dos aspirante s a la CGT.