Basf impulsa un sistema para gerenciar la producción en línea con el medio ambiente.
El centro de investigación en Limburgerhof.
LUDWIGSHAFEN,
Alemania.- Además de proclamar la sustentabilidad de la agricultura,
ahora, además, se percibe una firme decisión entre algunas de las
mayores empresas multinacionales de insumos por transformarla en una
realidad concreta y verificable, y en colaborar para que así ocurra.
Esta semana, durante una conferencia global realizada en
esta ciudad del sudoeste de Alemania de poco más de 160.000 habitantes, y
donde tiene el complejo químico integrado más grande del mundo (ver
aparte), la compañía Basf dio a conocer el camino que está recorriendo
en esta asignatura.
"Hoy hay que alimentar bien al mundo y proteger el
ambiente, porque si no se cuida el suelo no es posible un negocio
sustentable", dijo allí Stefan Marcinowski, miembro del directorio
mundial de la empresa anfitriona. "La sustentabilidad es nuestra columna
vertebral para el futuro", añadió Markus Heldt, presidente de la
división global Crop Protection de la empresa.
¿Y qué está haciendo la firma en esta materia? Una de sus
líneas de trabajo es AgBalance, su método que apunta a medir la
sustentabilidad de la agricultura y que incluye la vinculación con
organizaciones, empresas y productores.
Ese método hoy toma en cuenta más de una cuarentena de
indicadores de unas 16 categorías. Entre otros, allí hay indicadores que
tienen vinculación con la sustentabilidad económica, social y
ecológica.
Por citar un ejemplo, entre los indicadores ecológicos
figuran algunos como el uso de agua, consumo de energía, consumo de
recursos, balance de materia orgánica, compactación y uso de la tierra,
por ejemplo. Con este desarrollo el foco es gerenciar la
sustentabilidad. Y en esta materia la firma está mirando también a
América latina, convertida en el segundo destino de sus ventas, detrás
de Europa y apenas por encima de los Estados Unidos. Hoy el 26% de las
ventas del negocio de protección de cultivos, que suma 4000 millones de
euros, viene de América latina, en conjunto con Africa y Medio Oriente.
En la Argentina, por ejemplo, la compañía ya está
trabajando con AgBalance en el marco de una colaboración conjunta con
Aapresid y Arcor, para llevar esta iniciativa hasta los alimentos
mismos.
En Brasil, en tanto, la meta es hacer que la soja y la
caña de azúcar sean más sustentables en relación con factores sociales y
ambientales definidos.
Además, para el Viejo Continente la compañía tiene
investigaciones que bucean mucho en la forma en que los agricultores
europeos podrían contribuir a la disminución de las emisiones de gases
de efecto invernadero en la producción de colza en el invierno.
Por otra parte, en China, el objetivo con este programa es, entre otros puntos, lograr una producción sustentable de tomate.
Agua, nitrógeno y sanidad
Pero hay más: Basf, que invierte más de un millón de
euros por día en investigación y desarrollo en agro [del total de las
ventas de agricultura, de 4000 millones de euros, un 10% son
reinvertidas] anunció una nueva unidad de negocios para desarrollar
soluciones para el manejo de los recursos y el estrés. Es la unidad
Functional Crop Care, que se focalizará en tres áreas: manejo del agua,
manejo del nitrógeno y manejo de la salud vegetal.
Vale recordar que con AgCelence la empresa ya tiene un
sistema que apunta a ayudar a las plantas a superar condiciones de
estrés mejorando sus mecanismos de autodefensa y potenciar el uso de los
recursos disponibles. En India, en el marco de un programa amplio, la
firma está trabajando par ayudar a los productores de soja local, que
hasta hace unos años tenían apenas el 33% del promedio mundial de rinde.
Sin embargo, en la empresa piensan que toda la estrategia
global por la sustentabilidad tiene que ayudar a unir a dos puntas
clave: los productores y los consumidores.
Al respecto, en la conferencia se presentó una encuesta
que abarcó a 1800 productores y 6000 consumidores de Brasil, India,
Estados Unidos, Alemania, España y Francia. El estudio reveló, entre
otros puntos, que los consumidores están interesados por la agricultura y
respetan a los productores, aunque suelen culparlos por los problemas
ambientales.
Por el lado de los productores, en la encuesta ellos
mismos piden productos amigables con el ambiente y que los consumidores
estén dispuestos a pagar por una producción más sustentable.
El área Plant Science de la empresa está apuntando a
traits que mejoren el rinde en línea con la sustentabilidad y busca
llegar al mercado con productos con valor nutritivo. Como ejemplo de
esto están los ácidos grasos omega 3-de cadena larga, conocidos como EPA
y DHA, saludables para el corazón que ya encuentran plantas de canola.
10
kilómetros cuadrados
tiene el complejo químico que Basf tiene en Ludwigshafen y Mannheim, con el río Rin de por medio.
160
son las plantas
en ese polo químico, desde pinturas, agroquímicos a plásticos. Esas plantas están en 2000 edificios.
35.000
son los empleados
que trabajan allí. En todo el mundo tiene más de 100.000 empleados y factura 63.873 millones de euros.