Venezuela y la Argentina lideran el ranking de inflación regional
Son los dos únicos países en los que los precios suben a un tasa superior a un dígito.
La Nación.-
Después de pelearle el liderazgo durante 2010, la
Argentina perdió claramente la batalla que tenía con Venezuela por ver
cuál es el país con mayor inflación de América del Sur.
Si bien el número oficial del Indec que se conocerá el
próximo viernes dará cuenta de una suba menor al 10 por ciento en el
costo de vida en 2011, en los hechos la inflación real del año que acaba
de terminar se ubica entre 21 y 22 por ciento, de acuerdo con el
consenso de los analistas privados, lo que significa cinco o seis puntos
por debajo de Venezuela, que cerró 2011 con un índice del 27,6 por
ciento.
Más allá de esta diferencia que supo sacar Venezuela, lo
que está claro es que los dos países constituyen las excepciones dentro
una región para la cual en la lista de motivos de preocupación la
inflación fue desplazada por el impacto local de la crisis que enfrentan
gran parte de Europa.
De hecho, sacando a la Argentina y Venezuela, el resto de
las economías sudamericanas terminaron el año con un índice
infacionario de un dígito.
Para la patria de Hugo Chávez no hubo grandes cambios en
materia inflacionaria de un año al otro. En 2010, el país había sufrido
una suba del 27,2 por ciento en el costo de vida minorista, es decir,
apenas cuatro décimas por debajo del índice actual. El consuelo para los
venezolanos es que en 2011, a diferencia de otros años, las subas de
precios fueron acompañadas por un crecimiento de la economía y un
incremento del 4 por ciento del PBI, según las estimaciones preliminares
del Banco Central de Venezuela.
La Argentina también puede mostrar un fuerte crecimiento
de la economía, pero con una marcada desaceleración del aumento de los
precios en los últimos meses de 2011, lo que se tradujo en una baja de
entre 3 y 4 puntos porcentuales en relación con la inflación de 2010.
Las perspectivas locales para el año que acaba de
comenzar dan cuenta de un panorama parecido al del último trimestre de
2011, con una suba de precios proyectada para todo el año del orden del
20 por ciento.
Un dígito
El podio de la inflación sudamericana se completa con Uruguay, que igualmente quedó en un tercer puesto muy lejano.
El país terminó 2011 con una inflación del 8,6 por ciento
y superó ampliamente la meta oficial, que era del 6 por ciento, lo que
llevó al gobierno de José Mujica a tomar algunas medidas drásticas, como
una suba de la tasa de interés de referencia al 8,75 por ciento anual,
en un intento de morigerar así el alza de los precios.
Perú también está sufriendo un recalentamiento en materia
de precios, aunque su punto de referencia es claramente otro que el de
la Argentina o Venezuela.
La inflación de 2011 en el país que gobierna Ollanta
Humala alcanzó al 4,7 por ciento, lo que significó la tasa más alta de
los últimos tres años.
Ecuador y Colombia también mostraron una aceleración de los precios, aunque partiendo de niveles más bajos.
En el primer caso, los precios al consumidor tuvieron un
alza promedio del 5,4 por ciento el año pasado y superaron en un punto
la meta oficial, mientras que la inflación en Colombia llegó al 3,7 por
ciento, contra el 3,1 por ciento de un año atrás.
Por su parte, Chile tuvo un inesperado repunte de los
precios en diciembre del 0,6 por ciento -tradicionalmente se trata de un
mes de baja inflación del otro lado de la Cordillera-, con lo cual la
inflación acumulada durante todo el año llegó al 4,4 por ciento, lo que
implica una suba no sólo frente a 2010 (la inflación había sido del 3
por ciento) sino también en relación con la meta oficial (entre 3,5 y 4
por ciento anual).
En el caso de Brasil, la aceleración fue más marcada y la
mayor economía de la región (y la sexta del mundo) cerró 2011 con una
inflación del 6,5 por ciento, en lo que constituye la mayor suba desde
2004.
La meta que se había fijado el gobierno de Dilma Rousseff
era terminar el año con un aumento del costo de vida por debajo del 4,5
por ciento.
A contramano de lo que sucede en sus vecinos más ricos,
en Paraguay y Bolivia se pueden jactar de mostrar una marcada
desaceleración de los precios.
En 2011, el país gobernado por Fernando Lugo terminó con una inflación del 4,9 por ciento, frente al 7,2 por ciento de 2010.
El panorama también se presenta sumamente tranquilo en
materia de precios para Bolivia, que cerró el año con un alza del 6,9
por ciento en el costo de vida -en línea con las proyecciones oficiales-
y ya anticipó para 2012 una tendencia decreciente, con una suba
proyectada del 5 por ciento..