"Tomé la decisión de presentar mi dimisión para distender la
situación política y social del país, pero también para no perder lo que
los rumanos han ganado: la estabilidad económica", aseveró Boc ante sus
ministros, en un discurso transmitido por televisión.
Rumania, un país duramente golpeado por la crisis económica, vivió en la segunda quincena del pasado mes de enero violentas manifestaciones contra los duros recortes del Gobierno. Las manifestaciones habían pedido la renuncia de Boc y del presidente Traian Basescu, a quien acusan de autoritarismo.
La coalición opositora entre el Partido Social Demócrata (PSD) y el
Partido Nacional Liberal (PNL) celebró esta dimisión y exigió elecciones
anticipadas y la dimisión de Basescu.
Por su parte, la presidencia envió un comunicado informando que el
ministro de Justicia, Catalin Predoiu, fue nombrado Primer ministro
interino.
Percibido en Rumania como una "marioneta" del presidente, Boc defendió hoy una vez más su política de ahorro, que a su juicio "salvó al país del colapso económico".
"Tomé decisiones muy difíciles, pensando en el futuro de Rumania, no
porque quisiese, sino porque era lo necesario", aseguró el político
conservador.
Tras su marcha, el presidente deberá ahora nombrar un nuevo primer
ministro, que deberá ser refrendado por un Parlamento dominado por la
coalición de centro-derecha que gobierna el país.
La dimisión de Boc se produce tras la más reciente visita de
evaluación a Bucarest del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el
que Rumania firmó dos acuerdos de crédito y aplicó una de las políticas de austeridad más duras del continente.
En un comunicado de ayer, el FMI aplaudió de nuevo
el programa de reformas del Gobierno de Boc, que sin embargo ha afectado
al nivel de vida de los rumanos y provocó las protestas que le costaron
ahora el cargo.