El acuerdo con el Club de París, este año
La Presidencia le pidió resultados a Lorenzino antes de fines de 2012; de mínima, intentarán extender los pagos.
La Nación.-
El objetivo es llegar a un acuerdo con el Club de París antes de fin de año.
Al menos, así se lo habrían solicitado desde la Presidencia al ministro
de Economía, Hernán Lorenzino, que es quien conduce las negociaciones
con los países acreedores.
Después de varias idas y venidas, el Gobierno estaría
aspirando a mostrar un acuerdo que sea beneficioso para la Argentina,
sobre todo, en términos de plazo. Si bien los acreedores dejaron en
claro en reiteradas ocasiones que sólo estaban dispuestos a extender el
pago a uno o dos años, el equipo económico trabajaría con un plazo de
mínima de por lo menos cinco años.
"Acá la clave está en el plazo
", confió una fuente de Economía. "Yo diría que se busca renegociar la
deuda a por lo menos cinco años, si no más", deslizó la fuente, que
conoce de cerca el tema. Consultados al respecto, no obstante, voceros
de Lorenzino no respondieron a las llamadas de LA NACION.
Según diversas fuentes consultadas, en el Gobierno dan
por descontado que, cualquiera que sea el acuerdo, éste no incluirá la
intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI), como originalmente
pretendían los países acreedores. "Mientras que la Argentina demuestre voluntad de pago, lo demás no importa", aseveraron.
Si hay una negociación con marchas y contramarchas, ésa
es la del Club de París. Después de que la presidenta Cristina Kirchner
retrocediera con el anuncio en 2008 de que se le pagaría al Club de una
sola vez y con dólares del Banco Central (BCRA) -algo impensado en un
momento como el actual, en el que la autoridad monetaria tiene como
prioridad cuidar con celo sus divisas-, al país le costó reencauzar las
conversaciones.
La crisis internacional, sin embargo, jugó a favor de la
Argentina. Dado que muchos de los países acreedores quedaron en una
posición de mayor debilidad, y preocupados sobre todo por los
acontecimientos de sus frentes internos.
El acuerdo con el Club de París antes de fin de año sería
uno de los objetivos principales -si no el principal- que Cristina
Kirchner le habría fijado a Lorenzino, hoy algo opacado por el
secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en gran parte de las
otras cuestiones que, en el pasado, fueron tradicionalmente territorio
de Economía.
Si bien varias medidas recientes inquietan a los
representantes diplomáticos en la Argentina de los países miembros del
Club de París, e incluso provocaron algunas asperezas (particularmente
el caso de las trabas a las importaciones), éstas no serían lo
suficientemente graves como para frenar un acuerdo. Después de todo,
varias fuentes diplomáticas admiten que la Argentina ya es un país
"difícil de entender" y que es más lo que tienen por perder si se siguen
extendiendo las negociaciones, sin una resolución a la vista.
Una cuestión no menor para poder avanzar, no obstante, es
que la Argentina demuestre voluntad para llegar a un acuerdo con las
empresas que reclaman en el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi).
"Si la Argentina se sale con la suya en el Ciadi, entonces este
tribunal, que hasta ahora venía funcionando muy bien, pierde valor por
completo", explicó una fuente diplomática.
El calendario de elecciones presidenciales en países como
Estados Unidos y Francia podría incluso ayudar a acelerar las
conversaciones, ya que luego, además de la crisis, los gobiernos estarán
enfrascados en sus propias internas políticas.
Idas y venidas
- Anuncio. En 2008 la presidenta Cristina
Kirchner dijo que la Argentina cancelaría la deuda con el Club de París
en un solo pago, tal como se había hecho tiempo antes con el FMI.
- Marcha atrás. La crisis de Lehman Brothers
obligó al país a suspender el desembolso. Desde entonces, las
negociaciones sufrieron innumerables marchas y contramarchas.
- Disputa por los plazos. La Argentina
planteó en un momento seis años de plazo, mientras que los acreedores
solicitaban entre uno y dos años, con la condición adicional de que el
país aceptara el monitoreo del FMI.
- Crisis en Europa. Volvió a jugar en favor
de la Argentina, ya que hizo que muchos de los países miembros del Club
de París negociaran en una posición de mayor debilidad.
- El nuevo objetivo. El país busca ahora un
acuerdo de pagos de por lo menos cinco años de plazo y sin el FMI. La
escasez de dólares y la necesidad de cuidar las reservas del Central
restringirían la opción de realizar un pago inicial fuerte, como se
planteó en algún momento. Una cuestión clave que debería resolver
previamente el país para ganarse el favor del Club sería la de respetar
los fallos del Ciadi.