Finalmente llegó el rescate griego pero en las bolsas ganó el escepticismo
Se
aprobó el nuevo tramo de ayuda por 130.000 millones de euros y una
quita voluntaria del 53% de la deuda helena por parte de los acreedores
privados, contra el 50% inicial. Pese a lo acordado, la percepción de
los inversores es que Atenas seguirá con dificultades y no logrará la
meta de reducción del déficit. En Europa, todos bajaron
El
leve optimismo que anticiparon los mercados al inicio de la semana se
evaporó con la velocidad de un rayo. El lunes por la noche, tras 13
horas de negociaciones, los ministros de Finanzas de la eurozona
aprobaron el segundo programa de rescate para Grecia, por 130.000
millones de euros, de los cuales 100.000 millones son ayudas públicas y
los 30.000 millones restantes corresponden a garantías, para ofrecerles a
los acreedores privados un incentivo para el canje de deuda.
Era
una noticia que los inversores ya descontaban. Pero más allá del alivio
que esto significa tanto para el país heleno como para el bloque
europeo, lo cierto es que hubo varias voces que alertaron sobre el
futuro de Grecia. En esta línea, es que ayer no hubo festejos en las
bolsas internacionales. En Europa cerraron con pérdidas, especialmente
en el sector bancario, arrastradas por la percepción de que el país,
pese al rescate y la quita de deuda acordados, seguirá con dificultades y
no logrará la meta de reducción del déficit. En concreto, Londres cerró
la sesión con una baja de 0,17%; Francfurt perdió 0,53%; París, lo hizo
en 0,26% y Atenas, la que más sufrió, registró una caída de 3,47%. En
Wall Street los resultados fueron mixtos y se destacó la suba de 0,12%
en el Dow Jones, con lo que volvió a orillar los 13.000 puntos y alcanzó
su mayor marca desde 2008.
Entre
las voces de alerta, el economista Nouriel Roubini, fue tajante en una
conferencia y sentenció que sería engañarse pensar que porque Grecia
permanezca en el euro signifique que no habrá una depresión e
inestabilidad social y política. Como sea, Atenas necesitaba esa ayuda
de forma urgente para evitar declarar una suspensión de pagos el 20 de
marzo, cuando afrontará su próximo vencimiento de deuda por 14.500
millones de euros. El acuerdo reducirá la deuda griega del actual 160%
del PIB a un 120,5% del PIB en 2020. La meta supera levemente el
objetivo inicial de un 120% del PIB fijado por la Eurozona. Tantos los
acreedores públicos (UE, BCE y FMI), como los privados (bancos y fondos
de inversiones) participarán en el millonario rescate. Así,
se acordó un mayor esfuerzo en la participación de los acreedores
privados, que deberán asumir de forma voluntaria una quita del 53,5% de
la deuda de este país, en lugar del 50% previsto originalmente. El canje
de bonos con los acreedores privados se iniciará el 8 de marzo con unas
tasas de interés del 2%, subiendo gradualmente hasta un 3% y 4% después
de 2020.
Pese
a haber desbloqueado el segundo rescate, los funcionarios europeos y
del FMI advirtieron que la deuda de Grecia aún podría representar 160%
del PIB. Es que si bien la ayuda evita de nuevo a último momento el
default total, esto no garantiza que logre reducir su endeudamiento sin
requerir mayores fondos a corto plazo. De hecho, en 2010, el país
recibió de sus socios europeos y del FMI ayudas por 110.000 millones de
euros. Además, Grecia necesita una adhesión de al menos el 90% de los
bonistas a la quita voluntaria, por lo cual, el gobierno griego
presentará ante el Parlamento un proyecto de ley para obligar a los
acreedores privados a realizar una reducción de la deuda en caso de que
éstos no lo hagan en forma voluntaria.
El Cronista