
Ayer
nomás, el gobierno se esforzaba por hacer del megaespectáculo de
Tecnópolis -la utopía nacional y popular- una muestra palmaria del éxito
de su política en ciencia y tecnología. En campaña permanente, aturdía
con cifras que mostraban un incremento en el sistema de becas
doctorales, posdoctorales y de carrera científica. Se promocionaba como
otra apuesta al futuro la repatriación de 800 científicos jóvenes
(aunque, como en el escandaloso ‘spot' electoral, hubiera algunos que
jamás habían emigrado).
Pero
el futuro (y la crisis) ya llegó con un palazo: en diciembre, el
Conicet resolvió dejar en la calle a 1.630 doctores jóvenes de todo el
país (904 que se presentaron a la carrera de investigador y 726 a becas
posdoctorales) -el doble de los supuestamente repatriados. El Directorio
recurrió a criterios de evaluación completamente arbitrarios y
discriminadores (a un postulante lo impugnan por su militancia
política), ocultó los órdenes de mérito y hasta hizo caso omiso a las
altísimas ponderaciones en sus proyectos (¡90 sobre 100!).
Como
resultado de dos masivas movilizaciones de becarios -convocadas por
Jóvenes Científicos Precarizados, AGD, ATE Conicet y la Fuba-, el
Conicet echó lastre: otorgó de buenas a primeras 106 becas adicionales.
Pero tanto su Directorio como el ministro de Ciencia, Tecnología e
Innovación Productiva, Lino Barañao, ratificaron que no es parte de la
política científica del gobierno absorber a los 1.630 que deberán
reubicarse como y donde puedan. Así será cada año de aquí en adelante.
Es la declaración pública de la bancarrota de su política.
Hace
un año, Barañao repetía que el país necesitaba "doctores para la
sociedad". En estos días, como respuesta a la crisis, hizo una
precisión: que se están implementando programas de "doctores en
empresas" (La Nación, 31/12). No se trata de un "viraje" privatista de
una supuesta línea "nac & pop" -como sugiere la periodista de La
Nación-, pues este planteo se puede encontrar ya en sus primeras
declaraciones como ministro. En lugar de producir calificadísimos
investigadores dedicados a la producción pública de medicamentos,
atención de enfermedades resolución de los problemas habitacionales, los
fondos del Estado estaban destinados a subsidiar la formación de
doctores para los grandes monopolios. Ahora, en medio de la crisis
económica mundial, faltan doctores para la "sociedad", pero sobran para
el capital -incluso a bajo precio. Las estadísticas revelan que cada vez
más doctores deben aceptar puestos de trabajo que no requieren
calificación alguna.
La
otra vía muerta propuesta por Barañao es reinsertarse en "grupos de
investigación en universidades públicas de reciente creación". Pero en
las universidades nacionales -incluso en las recientemente creadas a
pedido de los barones del Conurbano-, el congelamiento de la planta
docente es absoluto. En el mejor de los casos, se incorporarán como ya
lo hacen en calidad de ad honorem (trabajadores sin salario, una
categoría aún más precarizada que la que padecen hoy los becarios,
quienes no reciben aguinaldo, no tienen obra social, no perciben
asignaciones por hijo ni aportan a su jubilación). O, concediendo, el
joven doctor podría ganar un concurso -una vez que desplace a otro
docente con menor titulación y más edad- y pasaría a cobrar el salario
de un auxiliar docente: 800 pesos mensuales de bolsillo -lo que
reduciría su salario horario actual en un ¡60 por ciento!
La
política nacional y popular de ciencia y técnica es incapaz de superar
sus limitaciones capitalistas o el intento de reconstruir la burguesía
nacional.
Graduados
de Exactas comentaban que la carrera del joven investigador y docente
universitario se parecía a un Juego de la Oca,en el que cada avance
personal era respondido por el Conicet o la UBA con un retroceso en los
casilleros. Ahora, quedaron 1.630 científicos fuera de juego.
Frente
a esta embestida, los indignados becarios, investigadores, docentes y
estudiantes involucrados se organizan y dan batalla. El pasado jueves 5,
tras una conferencia de prensa, una nueva movilización de más de 300
compañeros y compañeras se plantó frente al Ministerio Ciencia y Técnica
para reclamar una reunión con el ministro Barañao. A partir de febrero,
profundizarán su plan de lucha contra las cesantías, por todas sus
reivindicaciones laborales y por una política científica al servicio de
las mayorías populares.
Santiago Gándara y Antonio Rosselló
Prensa Obrera.- Partido Obrero.-